Mi historia con el arte comenzó en la Escuela de Artes Plásticas del Centro de Arte de Guayaquil, de la mano del Maestro Abdón Calderón. Allí exploré distintas técnicas de pincel hasta que, en 2013, llegué al taller del maestro chileno Manuel Tricallotis. Con él descubrí el impresionismo y el manejo de la espátula, la técnica que hoy define mi voz.
Desde entonces, un camino largo y profundamente satisfactorio ha elevado mi espíritu creativo y ha hecho de la pintura mi oficio.